lunes, 16 de diciembre de 2013

" SENTIR Y EXPRESAR LA RABIA EN LOS NIÑOS"

¿Que entendemos por rabia?





Ira: Respuesta de irritación, furia, cólera producida por alguna circuntancia, que creemos ha vulnerado nuestros derechos básicos, nuestra autoestima.
Enfado: percepción de obstáculo, ofensa o malestar leve.

Las consecuencias de las situaciones que nos provocan rabia suelen ser comportamientos hostiles hacia otras personas, acompañados de un conjunto de actitudes que provocan agresividad.

Sentir y expresar la rabia:  Los tipos de expresión de la rabia, cambian con la edad, en parvulario, a los dos tres años, se suele expresar a través del llanto, grito, ataque dependiendo del temperamento del niño y se va reemplazando por ofensas verbales. La expresión debe ser tolerada por los demás para que no se sienta cómo un dolor terrible en nuestro interior y que salga por otros caminos permitidos. Si no se expresa de manera adecuada puede ser difícil controlarla. El niño no puede aprender a dominar sus impulsos agresivos a menos que los pueda experimentar.
Para los niños y niñas es básico saber el alcance de su fuerza y capacidad defensiva. Es una respuesta primitiva y natural.
Los niños suelen mostrarse agresivos cuando están asustados, cuando se sienten amenazados, reciben alguna negativa, se sienten incapaces de hacer lo que se les pide o están sometidos por otros (niños o adultos). Una forma de no asustarse es convertirse en agresor. Ser pequeño en ocasiones puede resultar difícil, en ocasiones los demás son vividos como gigantes que saben hacer las cosas, son fuertes e incluso malos en ocasiones.
La respuesta ante la agresividad varía mucho. Habría que buscar espacios legítimos dónde probar estas destrezas y soltar nuestra furia sin hacer daño a nadie.
Los juegos de simulación de luchas no son violentos, sino lógicos. Tienen como objetivo liberar tensión, relacionarse, expresar afecto, liderazgo, se pueden permitir como juego siempre y cuando no se haga daño a sí mismo ni a los demás. Esta sería la regla de oro del juego. Si lo hacemos de broma no se puede hacer daño. Este juego los niños lo pueden seguir si no tienen conflictos internos que les haga descontrolarse, si no es así el espacio de expresión del niño deberá ser otro, que le permita sacar la rabia sin hacer daño a nadie y trabajar, después, el mal que queda dentro.

ES LO QUE HACEMOS CON NUESTRA AGRESIVIDAD LO QUE LO CONVIERTE EN CONSTRUCTIVO O DESTRUCTIVO.

Las rabietas son el fruto de la sensación de impotencia de no poder salirse con la suya. Nuestra actitud es básica para ayudarles a superarlas.

Cosas a tener en cuenta:
 
  • Acabar concediendo lo que quieran equivale a perpetuar rabia e insatisfacción.
  • Responder con falta de control es dar a entender que esta es la forma correcta de resolver conflictos. Los adultos también lo hacen.
  • Convencer con explicaciones, cuando se está fuera de sí, no sirve para nada, puede irritar más.
Asi, será necesario:

  • Dejar salir la rabia siempre que no haga daño.
  • Tranquilizarnos nosotros, pensando que es consecuencia de la edad y esta aprendiendo a autorregularse. No lo hacen para hacernos sentir mal.
  • Acogerle corporalmente si no se le pasa sólo, aunque de entrada no quiera.
  • Invitarle a tranquilizarse, lavándose la cara, etc, según el caso.
  • Hablar sobre lo ocurrido, haciendole ver que esa actitud no conduce a nada, aportando sugerencias y vías para resolver conflictos.
  • Dar un tiempo para que pida perdón, porque aprender a pedir perdón es díficil después de sentir mucha rabia, sobre todo sentirlo. Dar tiempo es fomentar sinceridad de aquello que sentimos y aquello que decimos.
  • Demostrar que ya no estamos enfadados y que les queremos igual que antes, es el mejor aprendizaje emocional.
  • La rabia suele traer consigo el sentimiento de culpa, que es el que más daño hace.
Podemos favorecer su expresión:

  • Compartiendo sentimientos de rabia, si los padres y maestros muestran capacidad de reparar sentimientos de rabia, están dando buen modelo. El rencor es el peor veneno de rabietas mal resueltas.
  • Exhibir destrezas competentes a través de la asertividad.
  • Actividades de autocontrol: relajación muscular
  • Alejándonos del lugar que ha producido la emoción rabia, quedarse sólo, dar paseo...
  • Haciendo ejercicio físico liberador de endorfinas, que fomentan el placer y dismiuir pensamientos con la actividad.

Bibliografía: crecimiento emocional en la infancia. Grao




INVITO A LOS ADULTOS A HACER ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE SU CONCIENCIA EMOCIONAL Y EXPRESIÓN DE EMOCIONES:

  • ¿sé poner nombre a lo que estoy sintiendo?

  • ¿sé identificar mis sensaciones fisiológicas, cuando experimento una emoción?

  • ¿ manejo adecuadamente mi ira?

Si tú respuesta es no, ayudaté a tí mismo a tener más conciencia emocional para poder ayudar a tu hijo/a.